
El Mundial de los 48 equipos, el primero con 104 partidos y en tres países distintos, el que ha conseguido juntar a leyendas como Messi, Cristiano y Modric con superestrellas actuales como Lamine, Mbappé, Kane y Haaland, es una explosión de goles, de emoción, de colorido. “El mejor Mundial de siempre”, llegó a decir Tom Brady en redes sociales. No hay más que echar un vistazo a la tabla de goleadores. Messi suma seis goles y por detrás vienen Mbappé, Dembélé, Haaland y Vinicius con cuatro. Casi nada.
Cada partido en el que juegan ellos hay espectáculo. Vinicius, por ejemplo, ha sido MVP en los tres primeros partidos que ha disputado; Messi hizo historia marcando los goles suficientes con los que superar a Klose como máximo goleador histórico de los Mundiales y ya lleva 19; Cristiano, por su parte, con los tantos anotados ante Uzbekistán pasó a ser el primer jugador de la historia en lograr anotar en seis Mundiales distintos. Tanto él cómo Messi afrontan su sexta edición mundialista, lo que también les hace entrar en la historia por ser los únicos en haberlo logrado.
Espectacular también es lo de Mbappé. Está pisando los talones a Messi en la tabla de goleadores históricos. Está a tres tantos, después de los anotados en este Mundial, y es más que presumible que en algún momento le dé caza, pues por edad aún le quedan uno o dos Mundiales más. Su socio en ataque, Ousmane Dembélé, entró de lleno también entre los galácticos del torneo con un hat-trick ante Noruega. Ese día no jugó Haaland, que, sin embargo, en su primer Mundial ha visto portería con una gran facilidad. Hizo dos goles en el debut frente a Irak y repitió el doblete frente a Senegal en la segunda jornada.
