
El Real Madrid no piensa parar en la decisión judicial e irá más allá. En la estrategia marcada aparece pedir indemnizaciones millonarias por daños y perjuicios al Barcelona por las consecuencias de los pagos a Negreira.
El castigo deportivo está en manos del artículo 4.1 del reglamento de la UEFA. Algunos clubes ya están empezando a sentir que han hecho poco ante lo ya demostrado.
Ante la evidencia del pago, queda por despejar la incógnita de si existió corrupción deportiva o no de 2001 a 2018. La realidad dice que es el Real Madrid el único que parece interesado en saber si algunas de las circunstancias vistas durante esos años han significado lo que algunos quieren ver y otros niegan, es decir, la compra de voluntades.

