
Mbappé ya está en Yeda. A pocas horas de la gran final de la Supercopa Española, ha llegado. Y con hambre de fútbol.
Un desplazamiento que ha durado algo más de cinco horas y que se ha llevado en un avión privado. Le han acompañado, entre otros, sus fisios de confianza −quienes también son del club−. Y quienes están supervisando esa rodilla izquierda que inquieta de cara al Clásico. Kylian tiene buenas sensaciones y quiere jugar. Lo va a intentar. Y ya pisa tierra.
Este sábado se evaluarán sus sensaciones en ejercicios con ritmo, intensidad e impactos. Será una prueba del algodón en toda regla. Nada es seguro; la decisión se tomará este sábado. Pero Mbappé quiere jugar. Y su vuelo de cinco horas, lo demuestra.

