CLAMOR CONTRA RL MSNCHESTER CITY

Las medidas de seguridad fueron más altas de lo normal. No por la rivalidad entre ambos clubes, tampoco por la tradicional animosidad entre las ciudades de Liverpool y Manchester, sino por la sensación rabia y frustración que invadieron a ambas hinchadas, la de los culpables y también la de los perjudicados. La policía escoltó a la afición visitante hasta el estadio, donde la retuvo durante una hora tras el encuentro para evitar cualquier tipo de confrontación en los aledaños del estadio. Dos autobuses del City llegaron al estadio, uno con los jugadores y el cuerpo técnico, y otro vacío para desconcertar a los aficionados del Liverpool que se congregaron con la intención de increpar al equipo de Maresca a su llegada.

Anfield se encargó de recordar el contexto en el que se disputó el partido del domingo. Con cánticos y pancartas dirigidas al Manchester City. Con eslóganes como “todas vuestras estrellas se están apagando”, o una larga sucesión de la palabra cheat (trampa en inglés), con el símbolo de la libra esterlina remplazando la letra e, que se repitió hasta 115 veces, una por cada infracción financiera del City.
Se repitieron los cánticos que anticipaban un descenso administrativo de los celestes, así como un “bastardos tramposos, eso es lo que sois”, que resonó en toda la grada. Los abucheos empezaron ya durante el calentamiento, y continuaron incluso tras el pitido final. En los últimos minutos, Anfield cambió el tradicional “olé” que sigue a cada pase de su equipo, por “tramposos”, cuando era el City quien movía el esférico sobre el césped.