
Igual que hace cuatro años en Catar, Francia volvió a imponerse a Marruecos por 2-0, pero esta vez en los cuartos de final, con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, en un partido jugado este jueves que prometía venganza pero que acabó marcado por la pasividad de los Leones del Atlas.
Francia, primer semifinalista de esta Copa del Mundo, ya espera rival entre España y Bélgica, que se enfrentan este viernes en Los Ángeles.
Sin su máximo goleador, el lesionado Ismael Saibari, y sin que su reemplazo -Soufiane Rahimi- haya convencido a Mohamed Ouahbi, Marruecos saltó al Gillette Stadium de Boston queriendo emular el partido que Paraguay libró contra Francia en los octavos de final.
Bloque bajo y defensa cerrada para resistir sin encajar e ir ganando vida con el paso de los minutos. La fórmula con la que los paraguayos derrotaron a Alemania y frustraron a Francia.
Francia tuvo sus ocasiones. La más clara fue un penalti provocado y lanzado por Kylian Mbappé, que Yassine Bounou detuvo justo antes de la pausa de hidratación. Fue un disparo sin potencia, sin colocación, sin amago, impropio del delantero francés.
Octavo gol de Mbappé en la Copa del Mundo, que iguala los del argentino Lionel Messi como Bota de Oro.
Francia aprovechó el boquete en la resistencia marroquí para hacer el segundo seis minutos después. Fue un contragolpe de pizarra que culminó Ousmane Dembélé con un derechazo desde fuera del área, tras los pases de Mbappé y Michael Olise. Demoledor.
