
Este sábado en punto de las doce del mediodía día, comenzará la batalla más importante de cada temporada a nivel de clubes: la Final de la UEFA Champions League, en la que el Paris Saint-Germain defiende el título ante el Arsenal, que quiere sentarse en el trono por primera vez y ser parte de la realeza del futbol europeo, con el Puskás Arena de Budapest como el escenario de lo que figura como una épica batalla entre dos de los mejores equipos del año.
El conjunto francés llega con la presión de mantener el cetro que consiguieron la temporada pasada y dar un paso más a lo que puede ser una dinastía en el futbol. El trabajo de Luis Enrique, con las piezas adecuadas en el tablero, ha hecho un equipo balanceado, en el que las grandes estrellas como Ousmane Dembélé, Khvicha Kvaratskhelia, Vitinha o Desiré Doué lucen gracias al sistema colectivo y los hace un ataque de amenazas permanentes.
De hecho, registran 44 goles en la temporada europea y están a solo uno del récord que impuso el Barcelona en la temporada 1999-2000 por la mayor cantidad, con el georgiano siendo determinante con una decena de esos tantos.
En el norte de Londres han soñado con este momento por décadas. Hace 20 años, el Arsenal perdía la Final europea contra el Barcelona y en 2004 levantaban la Premier League por última vez, hasta que esa maldición se rompió este año dejando de ser el equipo que nadaba para morir en la orilla y la esperanza de un doblete histórico está más viva que nunca en el vestuario y entre los aficionados, con un plantel que tampoco envidia nada del parisino.
